Desde fuera de la ciudad

2005-10-17 11:59:26

Esta cárcel fabricada con paréntesis no es buena.
Por más que me empeñe en pintar de colores sus grises paredes.
Por más que comprenda el imponente paisaje sin entender la reja.

Mi vida se viste con ropas de carne que no se despegan.

He caído de bruces. Mi cara en la hierba.
Escuché y entendí mi verdadero planeta.
Pero sigo perdiendo la fuerza motriz en mis cuatrocientas piernas.

Estoy completamente encadenada a mi carácter (…)
Disfrazo de razón mi excusa. Convirtiendo,
en esenciales formas de comportamiento, cualquiera de mis infundados miedos.
La mirada bizca, la personalidad esperpento. Como un grupo de sordos escuchando, atentos, un concierto. (…)

(…) Hay niebla perpetua en las calles,
en los corazones de los habitantes de esta ciudad
(los de muchos hombres que se dejan robar el alma corriendo por los pasillos del metro).(…).



(…) Cuando busco entre las sombras ordenadas en razón de mi cerebro,
no hago sino vestir de futuro mis sueños (…)
envolver con vendajes mis tullidos miembros.
Y olvidar, pensar que hay esperanza, que el aire huele distinto,
que marca (indudablemente) el final de un ciclo.
Sin quererlo, al tiempo descubro
que no era más que la cresta de un bucle del mismo.

Alegría. Tristeza. Asuntos de vuelta. Los mismos guiones, distintas personas. Doscientas sucesiones de la misma toma.
El tiempo no existe. No es más que un simulacro de la inercia más triste (la que me transporta sin que yo la domine) (…).

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