Siglo ventiuno

11-04-2005

Las búsquedas pueden abandonarse
¡No sigan!
El mar está dispuesto a secarse
si alguno desafía
la definición que de ellos mismos se ha escrito
en los cristales de sus puertas.

Ninguno pronuncia los sonidos
que vuelan en su cabeza.

Siempre me consideré
muy cobarde
para asumir los riesgos.
Sin embargo
suelo lanzarme a lugares de fondo insospechado
con frecuencia.
Me muevo por los gritos insoportables
que me dedica mi conciencia (también hay muchas veces que no la escucho)
y la consecuencia
suele ser la lucha en escenarios
de poca afluencia.

Sólo cuando salgo
y me compongo
descubro lo que de verdad estaba ocurriendo
(es difícil entender la lavadora cuando no eres más que un calcetín dando vueltas dentro).

Si un día de estos
todo el personal de Carrefour
decidiera dejar el trabajo a medias,
quitarse el uniforme
y dejar la tienda abierta,
sería un momento memorable,
la mejor forma de empezar una guerra
prescindiendo de escopetas.
Pero a pesar de los gritos,
de las conversaciones interminables
sobre la injusticia de lo que nos rodea,
es muy complicado sobrevivir a una avalancha de nieve,
derribar carros blindados
utilizando piedras.


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