Hilos de pensamiento

Acabo de venir de comprar el pan. Cuando iba a medio camino me he encontrado con una mujer que transportaba una silla rota (cuatro patas y respaldo sin asiento). He empezado a divagar sobre el surrealismo cotidiano de la vida real, los guiones de Azcona y el extraño costumbrismo español.

Después he pensando que probablemente la habría cogido de un contenedor de escombros y me he acordado de las veces que hemos traído a casa cosas que hemos encontrado tiradas por otros en la calle. Entonces no me ha parecido tan rara esa mujer transportando una silla en la que no podía sentarse… tantas cosas he cogido yo del basurero, incluso algunas personas he encontrado tiradas por otros y me han parecido como nuevas, perfectas para mí. También alguna vez alguien me ha sacado a mí del basurero…

- ¡Hola!

- ¡Hola! Cuatro barras, por favor.

- Dos con sesenta.

- Aquí tienes.

- Muchas gracias.

-Hasta luego.

Me acuerdo de mi hermano Ray. Lleva tanto tiempo pensando que está inmóvil en ese nido de basura… recurriendo a la metáfora del sapo... No puedo vivir nada por él, pero me gustaría que no se sintiera desmoronado por detalles insignificantes. Hay gente que vive en estercoleros pensando que son los dueños de esos palacios y dictando normas exactas para las ratas que obedecen fielmente sus leyes de dictadura absurda. Él es libre, joven e inteligente, muchas veces no tenemos nada en la vida salvo a nosotros mismos, en realidad eso es suficiente.

¡Vaya! Se pone a diluviar justo un momento que salgo sin paraguas…


2 comentarios:

Ray dijo...

Hermana mía, tengo tanta suerte de tener una persona tan extraordinaria como tú tan cerca.
Siento inundar la casa de nubes oscuras de vez en cuando, nubes que después llueven a toda la familia.
Cada día me voy dando cuenta de lo mucho que tengo, las buenas personas que me quieren de verdad y me enseñan tanto, me enseñan a mirar distinto y mejor.
Miradas limpias a mi alrededor, sencillez y ternura, la parte iluminada, y lo que quedó claro es que quien se quiso quedar en la oscuridad al final no consiguió que me acostumbrara a caminar a tientas lejos de la claridad. Soy un hijo de la mañana y del sol. Gracias por conservar el recuerdo de mi verdadero ser en tu alma cuando desaparecí, gracias por quererme tanto y estar pendiente.

FelpaElástica dijo...

Chiquí!! Son muchas cosas buenas y muchos años compartidos para intentar dejar de quererte. Ya sabes que a veces tengo malas pulgas... pero estoy dispuesta a darte una paliza en cuanto te acerques a tu agujero negro, y a contarte mil chistes para que no estés triste.